La Postmodernidad
El análisis precedente de la palabra
postmodernidad es bastante atrevida y hasta utópica y significa
etimológicamente “al modo de hoy” (modus hodiernus) y se usa a comienzo del
siglo XXI como “al modo que vendría después de hoy”. Conceptualmente, el
filósofo, el escritor y el artista postmoderno se rebelan contra las funciones
normativas de la tradición. También, se puede
conceptualizar a la postmodernidad como una corriente de pensamiento no
estructurado que altera la vivencia de la espiritualidad de los seres humanos,
al cuestionar y revalorizar su naturaleza y propósito en la vida, siendo sus
principales representantes los franceses Jaques Derrida, Michael Foucault y Jean Lyotard y el
estudioso estadounidense Richard Rorty.
A continuación
se presentan algunas definiciones de postmodernidad:
Jürgen
Habermas: A la posmodernidad la considera
como antimodernidad. Define a los posmodernistas como jóvenes conservadores y dice que estos recuperan la experiencia
básica de la modernidad estética; reclaman como suyas las confesiones de algo
que es subjetivo, liberado de las obligaciones del trabajo y la utilidad y con
esta experiencia dan un paso fuera del mundo moderno.
Jean
François Lyotard: Criticó la sociedad
moderna por el realismo del dinero, los metadiscursos idealistas, iluministas,
el cristiano, el marxista y el liberal, incapaces de conducir a la liberación;
puesto que la cultura posmoderna se caracteriza por la incredulidad con
respecto a los metarrelatos, invalidados por sus efectos prácticos y
actualmente no se trata de proponer un sistema alternativo al vigente, sino de
actuar en espacios muy diversos para producir cambios concretos
Giannina
Braschi: conocida por su fantasía urbana y
sus renovaciones lingüísticas y estructurales que rompen las barreras entre
ficción, poesía y drama.
Andreas
Huyssen: Plantea una relación entre
modernismo estético y el posestructuralismo.
Defiende que la cultura posmoderna debería ser captada en sus logros y sus
pérdidas, en sus promesas y perversiones e intenta defender con sus obras que si las vanguardias intentaron cambiar el
mundo, más lo hizo la tecnología, la industria cultural y, que la
postmodernidad se afianza en las nuevas tecnologías, en el lenguaje, los medios
de comunicación y la cultura de la imagen.
Gianni
Vatitmo: Para él la comunicación y los
medios adquieren un carácter central. La posmodernidad abre el camino a la
tolerancia, a la diversidad. En este sentido lo considera como el paso del
pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien
perfiladas, de las creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una modalidad
de nihilismo débil, a un pasar despreocupado y, por consiguiente, alejado de la
acritud existencial. Su trabajo sirvió de base para realizar múltiples trabajos
en la teoría de los medios de comunicación en la posmodernidad.
Jesús
Ballesteros: Para este autor, el modelo
tecnocrático (basado en el principio de la eficiencia), parece imponerse cada
vez más en este mundo globalizado, lo que va acompañado de las desigualdades
sociales. Por ello, y en contraposición, propone radicalizar las exigencias de
la razón y de la democracia, profundizando en sus raíces.
Por su parte, Kant en su obra de la razón pura, introduce una revolución
epistemológica general; para él la mente humana forma la realidad con una
acción participante y formativa de lo que ella conoce; construye su objeto por
medio de formas personales o categorías y como si le inyectara sus propias
leyes, construye un intelecto constitutivo de su mundo donde las ideas no se
quedan encerradas en el ámbito filosófico sino que trascienden y se cristalizan
a el universal proverbio: Todas las cosas son del color del cristal con que
se miran.
Nueva Axiología en
la Postmodernidad
La Axiología es
la parte de la Filosofía que estudia los valores, con el objeto de formular una
teoría que permita explicar la existencia y la vigencia de todo un mundo de
producción humana que tiene importancia definitiva para la vida del hombre y su
desarrollo histórico social tomando en cuenta: la solidaridad humana, el
reconocimiento de la alteridad, convivencia pacífica, compromiso social,
corresponsabilidad del accionar del estado, actitud crítica y autocrítica,
respeto a la disidencia.
Según
se ha observado, los
seres humanos no solo son productores sino productos también de las
circunstancias en las cuales les corresponde vivir. En este sentido, las
sociedades se rigen por procesos culturales basados en valores que van
modificándose acorde a las demandas intrínsecas del individuo; de tal manera
que toda actividad realizada por el hombre se encuentra inmersa dentro de ésta
gama de valores, que marcan una tendencia en su cosmovisión. Y, si se considera
axiología como la parte de la filosofía que estudia los valores, cuyo objetivo
es generar una teoría que explique la existencia y vigencia de la producción
humana; entonces la educación - como actividad social – se debe ocupar de la
transmisión de valores, por lo que todo proyecto educativo debe basarse en una
axiología que incluya: la solidaridad humana, el reconocimiento de la
alteridad, la convivencia, el compromiso social, la corresponsabilidad del
accionar del estado, la crítica, la autocrítica y el respeto a la disidencia.
En consecuencia, en la postmodernidad el hombre es el centro de atención como
sujeto y no como objeto de estudio; es decir, considerarlo como persona con
conciencia y libertad, irreductible a cualquier otra cosa.
En efecto, se hace necesaria la promoción
de la ética del reconocimiento a través de la educación que garantice el acceso
a la enseñanza a todos los miembros de la sociedad. Porque los procesos
educativos requieren promover en los estudiantes la reflexión y propiciar el
espacio en el que se produce el encuentro multicultural y el diálogo
intercultural, así como el reconocimiento y respeto de las diferencias y los
diferentes, de todas las culturas. La educación debe fungir como formadora de
sujetos que en su encuentro establecen un diálogo abierto, logran un verdadero reconocimiento
y respeto del otro.
Nueva gnoseología en la
postmodernidad
La gnoseología estudia los problemas más
allá del conocimiento; examina la relación entre los elementos esenciales del
conocimiento sujeto-objeto, describe y explica el conocimiento desde el punto
de vista filosófico. Trata los métodos del conocimiento científico. Al
respecto, el postmodernismo es como un sistema social donde la ciencia tiene una
noción distinta y muy particular que explica el contexto sociológico y
epistemológico del conocimiento. Para Gergen (1989) la era postmoderna se
inició con la crisis del modelo empirista de la ciencia, donde el objeto se construye a partir del
discurso científico y donde no es posible encontrar principios ni leyes universales y absolutas, por el contrario, el postmodernismo se basa en
el conocimiento de las bases de los discursos, entiende sus limitaciones, el contexto cultural e ideológico donde
surgen a través de una fuerte demarcación del lenguaje como categoría central.
Al
respecto, Mourad (1997) afirma que el posmodernismo expresa una preocupación
fundamental por expandir las posibilidades y propósitos de la práctica teórica.
En particular, está interesado en descubrir las razones por las cuales el
intelecto procura descubrir ideas importantes, mas allá de la noción de que la
realidad está compuesta de cosas por conocer. El objetivo del Postmodernismo es
buscar con claridad nuevas interpretaciones sobre lo social y sobre lo científico,
en un continuo devenir por explicar la relación de lo que se produce y quién lo
produce, es decir, no busca una explicación absoluta de la realidad. También en
ciencia se acabaron las ideologías. La producción científica no responde a
verdades a históricas, sino a prácticas y discursos humanos.
Cabe
destacar, que la intención reduccionista de la modernidad al pretender que
todas las disciplinas científicas debían seguir el modelo de la
físico-biomatemática, la Posmodernidad plantea la posibilidad de una interacción entre saberes. Abre horizontes para una multiplicidad de análisis, intentando romper las barreras establecidas entre las diferentes
disciplinas científicas, flexibilizando sus límites, aceptando que los desarrollos en cualquier disciplina pueden ser apropiados para comprender otros aspectos de la realidad.
Esta sería una manera de comenzar a operar con una interdisciplinariedad muy requerida en el discurso, pero muy poco instrumentada en la
práctica tecno-científica.
Según, las leyes científicas, inmutables y
universales pretendían encerrar lo caótico dentro de los límites de una
objetividad intemporal. De allí, que en
el siglo XX la ciencia ha debido aceptar la inestabilidad, el azar, la
indeterminación, los procesos
irreversibles, la expansión del universo, la
discontinuidad, la evolución de las
especies, las catástrofes, el caos, así como el estudio riguroso de los sistemas
simbólicos, del inconsciente y de los intercambios humanos. Se han registrado
grandes cambios en la ciencia, debido a la biología
evolucionista, la aparición de las computadoras, la
fabricación de la bomba atómica, por lo cual la tecnología dejó de
ser secundaria en la ciencia y pasó a ocupar el lugar prioritario que hasta hoy
conserva. Este acontecimiento representa una ruptura con lo que entendió la
modernidad por ciencia e instaura una nueva forma de conocer al mundo y de
relacionarse con él.
Debe señalarse, que la
postmodernidad a través de su compleja y cambiante manifestación de la
realidad, es una evidencia tangible de esto. En cada momento histórico de la
ciencia, la obtención del conocimiento se ha nutrido con decenas de
disciplinas, teorías y enfoques, que han tratado de revolucionar los temas más
generales del mismo. En consecuencia, la expresión del conocimiento ha sido
planteada, a través de las diferentes épocas, de forma universal (Filosofía) y
particular (Ciencia). Sin embargo, estas formas de expresión o planteamientos
han sufrido roles protagónicos y de desplazamiento de acuerdo al momento
histórico donde se produce el saber. Entre las disciplinas, teorías y enfoques
que se dedican al estudio del conocimiento científico se destacan: Gnoseología
y la Epistemología. Para Platón y Aristóteles el término episteme significa
entender algo, saber o conocer. Por otro lado, surge en la cultura
greco-latina, el término gnosis, que alude también al conocimiento, que se
refiere también al proceso de llegar a conocer o saber.
Por su
parte, Hegel señala que todo sistema filosófico se construye sobre el concepto
de relación y dialéctica; el individuo aislado carece de verdad. Al igual el
individuo tiene verdadera realidad solo cuando se niega así mismo para unirse a
la familia, a la sociedad civil, a las distintas entidades sociales y es allí
donde encuentra su esencia desarrollo y realidad plena, su verdadero destino y
su realización total acabada. Es por eso, que en la etapa de la postmodernidad
la ciencia y la tecnología se conciben como instrumentos al servicio de la
satisfacción de las necesidades y expectativas humanas reales. Además, la
ciencia se presenta al servicio de la constitución de la conciencia ciudadana y
social de todos los individuos fundamentada en la racionalidad de la praxis
humana integral como creadora de conciencia e identidad. Utiliza un discurso científico cualitativo utilizando para ello una
pluralidad procedimental metódica en búsqueda de una educación
incluyente humanista y liberadora.
Nueva Teleología en la Postmodernidad.
En lo referido a la teleología, proviene de dos
términos griegos: Télos, que
significa fin, meta, propósito y logos, que significa razón o explicación; entonces, teleología puede ser traducida como la razón
de algo en función de su fin, o dicho de otra forma, la explicación que se sirve de propósitos o fines. Por ello,
afirmar que un suceso, proceso,
estructura o totalidad es un proceso teleológico,
significa dos (02) cosas fundamentalmente: a) que no se trata de un
suceso o proceso aleatorio, o que la forma actual de una totalidad o estructura
no es (o ha sido) el resultado de sucesos o procesos aleatorios; b) que existe
una meta, fin o propósito, inmanente o trascendente al propio suceso, que
constituye su razón, explicación o sentido; por tanto, el carácter teleológico de un
suceso se opone a su carácter aleatorio.
También puede llamarse teleología a esa comprensión de lo que pasó en un
momento dado a partir de los elementos constitutivos de lo que sucedería
después; por lo que se puede emplear el concepto de teleología,
específicamente, para referirse a un vicio de la historiografía nacionalista no
a cualquier actividad humana destinada a un fin. En este sentido, el
concepto de teleología, expone el secuestro del pasado en función de un
presente básicamente doctrinario, ritualístico, exegético, donde pasado y
presente son sustraídos de sus específicas instancias objetivas, de sus
respectivas situaciones históricas concretas, en vías de recomponer el
significado mismo de la historia otorgándole, en su conjunto, un nuevo orden
ideológico y moral, convirtiéndola, de paso, en casi una hagiografía. En
definitiva, la teleología es una doctrina filosófica que estudia las causas
finales de las cosas.
Usos Contemporáneos de la Teleología
En la
actualidad, muchas doctrinas siguen utilizando las explicaciones teleológicas
de tipo sobrenatural (el ejemplo que quizás pueda ser más conocido es el famoso
diseño inteligente), para intentar dar alternativas a las explicaciones neodarwinista
ya que las consideran erróneamente adoptadas por la ciencia moderna, por ser la
única explicación que no implica una causa exógena a la naturaleza. La
excepción naturalista es la teoría científica de Lamarck, que hoy se considera
superada, en la que habría en los organismos vivos una teleología a corto plazo
para la evolución de los órganos según su funcionalidad.
Teleología en la Ciencia
Según, Norbert Winer (1942) llamó sistemas teleológicos a los
sistemas cibernéticos, cuyo funcionamiento puede describirse como orientado a
un fin (programado por humanos). Desde entonces el desarrollo del estudio de
los sistemas complejos ha convertido las explicaciones teleológicas en científicamente
respetable.
Teleología en la Psicología
En
efecto, hubo un tiempo en que la conducta del hombre fue observada como
resultado de las influencias de los factores externos que actuaban sobre un
individuo. Pero con el avance del pensamiento se tuvo en cuenta que en el
hombre, existentes estructuras previas a cualquier contacto con factores
externos, por lo que se les denomino de procedencia genética. Y es que había factores,
no solo externos que influían en el proceder del ser humano, sino también
internos y ambos debían ser tomados en cuenta para generar conocimientos más
cercanos a la verdad. Es así como se origina un espacio para la comprensión de
la conducta humana, espacio que es ocupado con ayuda del enfoque teleológico.
Se busca entonces una correlación entre las estructuras y sus posibles
funciones.
Según se
ha observado, la teleología aportó a la psicología - con orientación humanista
- una manera alternativa de acercarse al entendimiento del por qué de la
conducta de los seres humanos; la conciencia, de que existen múltiples factores
que afectan la conducta humana, a nivel interno y externo. En tal sentido, el
enfoque teleológico permite destacar el papel que juegan los objetivos o metas
del sujeto en la conducta que este demuestra; toda vez que considera los factores internos y externos, puesto que se
analiza al ser humano como un ser integral biopsicosocial.
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